martes, 8 de mayo de 2018

SER TÚ


Puedo dejar de ser tú y tú puedes dejar de ser yo a finales de esta semana. No sé cómo y no sé porque querríamos dejarnos de ser pero a veces las personas se dejan… sin más, por amor. 

Podemos dejarnos de ver, tal y como hacíamos antes, bajo las sábanas y oscurecer juntos, aunque sea de día y el sol nos derrita cual cera, dormirnos y devorarnos como animales enamorados que racionalizan ante el primer pecado capital: el cuerpo.

Y todo se reducirá a una primavera, a un simple orgasmo, a una falda tejana que te volvía locx. Todo se reducirá a un amanecer prematuro y a un beso lleno de algo parecido al éxtasis de una caída.

Te reduciré a cenizas y naceremos fénix de nuevo; con una balada simple y corta haciéndonos de hamaca. Todo se reducirá al verano aquel que dejamos de sernos. Que dejamos de entendernos como lo hacíamos antes. No sé cómo y no sé porqué querríamos dejarnos de entender, pero a veces la gente se pierde en brazos ajenos y miradas extrañas, y todo aquello que antes era dejará de ser en cuestión de segundos. Como chasquear los dedos.

Y sigo pensando que en algún momento tendremos que dejar de ser del otrx para convertirnos en algo extraño que nadie nos ha enseñado. En algo ajeno; como aquellos brazos o como aquella mirada.

Porque solo somos eso… la mirada de alguien y el abrazo de algunos brazos rotos. Somos el pegamento de oferta y la tirita abandonada en el cajón de la cocina. Somos eso: muñecas y coches, castillos y dragones, princesas, principies y ogros.

Somos eso… ellxs, nosotrxs, algunxs más perdidos que otrxs. Números, palabras, historia y guerras perdidas que ni siquiera se combatieron con armas. 

Somos arte, carne, piel. 

Y dejare de ser tu a finales de esta semana y tu recogerás las cosas que guardabas en mi cajón. Y dejaremos de sernos y buscaremos alguna otra tirita, algún otro hilo del que tirar. Y con los meses será más fácil buscar otra mirada y otro cuerpo que calentar.

Dejare de ser tú a finales de esta semana y tú dejaras de ser yo aunque la piel te pida mi calor.


Dejare de ser tú y tú dejaras de ser yo… o no. 


viernes, 27 de abril de 2018

EL DIÁLOGO


Tengo la impresión de haber cambiado de cuerpo; de haber cambiado de ojos y de ver el mundo desde otro lado.
Tal vez los años se han burlado y yo he seguido con lo mío y no me he enterado.
                 
Y tengo la nostalgia incontrolable del mar; con lo poco que me gusta la sal pegada a mi piel… con lo poco que me gusta mi pelo desordenado y peinado de cualquier manera por el viento. Pero lo echo de menos. 
Y automáticamente al pensar en verano echo de menos el frío, la manta, el revuelto de cuerpos bajo el edredón y tu mirada y la mía hablando bajito para no despertar al día; que de noche se está muy bien aquí lxs dos juntitxs.
Tengo esas ganas terribles de verte llover, de mojarme bajo la arena y de nadarte sobre la espuma. Tengo ganas de ahogarme pero bien, con aire en los pulmones, con algún que otro beso en los labios y algún que otro chupetón en el cuello. Tengo ganas de mar, de playa, de océano, de mirada infinita y
ojos oscuros. 

               
Tengo ganas de comienzo. Ganas de quejarme del sol, de pedir el invierno, de hacerte el amor entre ola y ola y dejar de poner comas en todos mis textos. 


Buenos días… parece que haya pasado una eternidad, y por lo que me dicen, eres prematuro.

jueves, 19 de abril de 2018

IR A PARIS CON EL MAR A MI LADO

Siempre has sido sal; que se me pega, que no se me quita, que me besa y que me excita.

Siempre has sido redundancia de mis sentidos y altavoz en mi boca susurrándome palabras de amor.
Siempre has sido sal; que se esconde, que navega por mis caderas y se enrolla en mis labios siempre agrietados.

Siempre has sido sal diurna, de esa que de ojos oscuros tira de mis mantas y le das los buenos días al sol, mientras yo duermo, repitiéndote que soy más de lo otro, de nocturna.
Siempre has sido sal; que me devora, que me hace llegar al cielo con una sonrisa; que no me deja dormir, que tapa la luz con una manta azul.

Siempre has sido algo salado en mi corazón. Sal que se me  pega, que no se me quieta, que me besa y que me excita con solo una caricia.

Siempre has sido sal que se revuelve entre ola y ola y me canta que es mar, que es brisa, que es puesta de sol y que sigue en mis zapatos cuando el mar dulce me lava.

Siempre has sido sal... y por alguna razón que medito mientas te pienso, Paris te sentaría muy bien.




P.D.: Quiero ir a Paris contigo, ganar todo un día haciendo el amor sin salir de la habitación e intentar subir a la Torre Eiffel.

martes, 10 de abril de 2018

HABLAR ES FÁCIL

Hablar de unx mismx es fácil. Lo difícil es el día después, cuando te has escuchado contar tu historia. Lo difícil es después... cuando revisas en tu mente lo jodida que está tu vida y en como sabes vender tu bienestar con tanta facilidad.

Hablar de mi misma es fácil y me alivia el alma explicar mis desastres. Es fácil porque lo necesito. Pero después, cuando vivo mí día a día con el recuerdo de mis palabras me resulta imposible recibir cumplidos, verme bonita o no poder acabar bien un día que empezaba perfecto.


Hablar de unx mismx es fácil; solo tienes que abrir la boca y dejar salir todo aquello que te duele.

Lo difícil es después... la realidad de haberte escuchado.









P.D.: No es poesia. Just words. Just me in this moment. I don't know way I write in english.... 



martes, 3 de abril de 2018

VETADA

He quedado vetada por el Cielo;
Me han dicho que soy mujer, que hago una 36 con posibilidad de 38, que tengo los ojos claros pero están por reparar; que tengo los cabellos oscuros y nunca parecen satisfechos con su costura.
Me han dicho que mi piel es clara, pero también me han dicho que eso no tiene importancia.

Me han dicho que soy más alta que flaca y que lo voy a pasar mal, pero también muy bien.
Me han dicho que mi día es el 28 y que iré sumando años hasta que un día me dará por restarlos.

Me han dicho que me gustarán los trenes, los aviones, los coches, viajar.
Me han dicho que seré acuariana y que el leo me irá detrás. Que casualidad...
Me han dicho que llorare más rosas que espinas y que las canciones me sabrán a agua bendita.

Me ha dicho el Cielo que todo está escrito pero solo yo puedo llegar al final del libro.
Me ha dicho el Cielo que bailar y follar es lo mismo y que el amor no es sólo una ilusión para procrear.

Me ha dicho el Cielo que escriba más pero que viva mejor.

lunes, 2 de abril de 2018

LLÉVAME CONTIGO

Agua… Todo lo que veo es agua entre algas. Algas largas, delgadas y bailarinas que se mecen como cunas entre ola y ola. Yo también me mezo, e intento salir de la rutina que me arrastra pero mis brazos no tienen suficiente fuerza y mis piernas se han cansado de darme aguante.
Creo estar avanzando pero cada vez me veo más lejos.

Y una corriente me arrastra con violencia hacia el principio; arrastra todo mi cuerpo de masa insignificante hacia el principio de mi nado. Lucho con todas mis fuerzas pero no hay que luchar contra algo que jamás vas a poder ganar.

Así que mi cuerpo sabe que se tiene que dejar llevar por la corriente y me hace cerrar los ojos.; si los cierro con fuerza puedo ver otra cosa, otro mar; un mar en calma. Me mezclo con las algas, con la espuma, y dejo de ser mi piel y dejo de ser mi alma. Soy mar, soy sal y soy olvido.
Una puerta delante de mí aparece y me indica el camino.


Una puerta... En medio de la corriente.


A mi piel la araña el coral y aunque cada vez me aleje más de dónde quería ir la puerta sigue estando delante de mí. Una puerta vieja de madera gastada, sin barnizar, sin cuidar. El pomo tiene forma esférica. Alargo ambos brazos para intentar llegar hasta ese pomo plateado y brillante, pero las olas interiores no me dejan. Apoyo mis pies desnudos en los corales que anteriormente habían herido mi carne y hago fuerza -toda la que me queda- en empujar mí pesado cuerpo hacia la puerta. Cuando mis arrugados dedos consiguen agarrar el pomo se aferran a él como si hubiera dejado de existir algo más importante. Acerco todo mi cuerpo a la madera e intento abrirla.


Una puerta... En medio del mar.


Y entonces, como cuando te acuerdas de lo que ibas a coger cuando ya te has ido, recuerdo que me quedo sin aire. Mis ojos medio muertos, ahogados por la sal, miran con agonía la puerta que no cede. Mi boca, pálida por el frío de la corriente, deja salir sin esperanza el poco aire que guarda y mi piel se marchita como las flores en invierno.

Cuando el último suspiro de aire sale de mi cuerpo miro al cielo o a lo que creo que debería de ser el cielo y me pregunto, por muy estúpido que sea, si el cielo es azul por el mar o el mar es azul por el cielo. Pero el mar no es azul... Es negro. El negro más oscuro de todos. Es el silencio más ignorado por todxs, la soledad más temido de todxs.

Y veo alzarse la burbuja con mi vida, y por primera vez, la puerta se abre y puedo volver a vivir.

Respiro.






P.D.:Viajando en tren mi alma se abre