lunes, 23 de octubre de 2017

ODIO

Odio el chirrido de las puertas y cuando los platos se chocan al sacarlos del armario, ese agudo ruido me desordena la cabeza y hace que cierre los ojos con fuerza.
Odio las risas falsas y las amistades que sólo aparecen por felicidad comprometida. Odio cuando me miras y no me trasmites nada. Odio el silencio en aquellos momentos que hay tanto por decir.
Odio cuando los anuncios me interrumpen un seguido de canciones melancólicas en días de tristeza personal, no necesariamente negativa.
Odio el amor sin amor; el amor que habla pero no escucha. Odio el amor sin confianza, competitivo.
Odio la mentira, sobretodo si es mía. Odio el dolor, aún sabiendo que no puedo controlarlo y odio la culpa, más todavía cuando es propia.
Odio la indiferencia. Odio el desorden de las vidas ajenas y el poco respeto de algunos individuos. Odio cuando la gente actúa como si todo fuera bien, principalmente porque no quieren que nada vaya mal. (Nota mental: dejar de hacerlo).
Odio dejarle el poder al destino aunque sé que es él quien lo decide todo.
Odio la impotencia de este camino: algo hay que aprender, siempre lo hay, pero lo aborrezco.
Odio cuando algo bonito acaba o cuando no me miras a la cara, cuando estás seríx, triste, y no me hablas.
Odio que estés lejos a pesar de tenerte a un centímetro de mi. 
Odio la razón que tienen algunas canciones; de como escuchandolas nos imaginamos a nosotrxs mismxs en esa situación -llorando a veces- sin poder controlar la emoción que sienten nuestros ojos al recordar.
Odio el temblor de mi cuerpo y la nostalgia de mis labios cuando llevo más de medio día sin tocarte.
Odio la falta de respeto hacia las miradas que con buena fe juraron seguir sonriendo.
Odio el roce de mis dedos por la vida cuando no tengo uñas a causa de haberlas rotos, mordido o dejado heridas.

Y no odio. Estoy aprendiendo a amar todo aquello que me hace sentir viva, muerta o dormida.
No odio. Sólo intento entenderlo todo, dejándole al mundo mi olvidó temporal cuando duermo, para así despertarme mañana y volver a empezar de nuevo y decir: "Hoy toca sentir todo aquello que ayer deje salir".

domingo, 22 de octubre de 2017

PODEMOS ...

Podemos hablar de orgasmos si quieres. Podemos hablar de amor. Podemos hablar de música.
Podemos hablar, a secas, sin más.
Podemos memorizar el timbre de nuestras voces o desnudarnos con la mirada; como se hacía antes; antes del sexo sin emociones que solo busca el deseo de otro cuerpo para que le llenen de halagos.

No. Tú y yo hablaremos. Hablaremos y antes de hacer el amor nos contaremos nuestros miedos; les pondremos hora y fecha de caducidad. Hablaremos y nos contaremos nuestros mayores sueños, y decidiremos, posteriormente o a posteriori, si queremos vivirlos solxs o acompañadxs.

Podemos tumbarnos y hacer silencio. Sí, podemos hacer eso... guardarnos en nuestro silencio.
Estas fríx. Deja que me acerque y te cuide. Respiras muy deprisa, y estoy empezando a pensar que no quieres hablar más.

Podemos hacer el amor, o follar, lo que nos salga de dentro. Podemos desnudarnos con las manos, con la boca, y a tomar por culo el tiempo de espera. Si me haces daño prefiero llorar momentos felices que momentos perdidos.

Podemos amarnos. Y ya luego vemos que hacemos. 

sábado, 14 de octubre de 2017

TREN DE HUMO

Hemos bailado esta noche. Sabes cómo provocar a mi boca para que se le escape una sonrisa.
Hemos bailado hasta quemarnos los pies. Hemos visto al día levantarse, hacerlo llorar y verlo volver a dormir.
Hemos bailado y creo haberte visto en otra vida; en otro salón de baile, en otros zapatos, con otra sonrisa. Has dejado de ser mi compañero de baile par pasar a ser un bailarín cualquiera; en unos zapatos cualquiera y con una de esas sonrisas vacías.
Te he visto bailar y me has parecido otra persona. Un soldado. Un político. Un conductor de tren ya jubilado que forma trenes de humo con la niebla del cigarro.
Te he visto bailar y te has convertido en padre de familia, calvo y con bolsas bajo los ojos verdosos gastados de luz.
Y mientras te veía todas las vidas tú me has visto todas las mías. Y me he quedado con la intriga. 

para Paula, que entiende que hay vidas a las que se le quita la voz 

SAL

Sal marina. Sal. Tan reprimida. Producto de la espuma prima hermana del mar que golpea las rocas; sí, aquellas mismas rocas del puerto de Sitges. Aquel en el que estuvimos besándonos como si el mundo no existiera. Allí mismo donde tuve que volver a la cordura y detenerte, ya que pasaba gente.
Sal. Sal la que queda en tu cuello cuando lo lamo. Sal cuando me pruebo los labios. Sal tuya claro. Siempre tuya.
Sal que huele y se crea cristal; el del reflejo de tu desierto en mi mar, el de tu boca haciéndome sonrisa.
Sal. Sal pequeña y menuda que se ha empeñado en no hacerme olvidar que estás aquí, conmigo. Y cuando se hace de noche y no estás, pienso en toda la sal que me faltó por probar el día antes cuando te podía tocar.
Y cuando voy a la costa solo veo sal; en tu cuello, tu pelo. Nuestro océano.


para Judith, que no solo es mi prima, sino parte de mi universo entero 

miércoles, 11 de octubre de 2017

AMOR DE MONSTRUO

Me haces daño y te sigo queriendo. Me haces sentir olvidada, y te sigo queriendo. Te sigo queriendo a mi lado y sigo queriendo tener tus labios en mi oreja y que me susurres cosas. Me enfadas, y te sigo queriendo. Me dejas llorando, y te sigo queriendo ver, oler, escuchar, besar y tocar.
Te quiero debajo de mi, desnudo y con los ojos cerrados, durmiendo y soñando en quien sabe que. Te quiero en mi mundo, bajo mis sabanas, amándome, o haciendome el amor. Sería capaz de vivir una  mentira si es contigo. Y sé que el amor es una ilusión, un invento genético, una ciencia que no se entiende, pero me miras y sé que no me dejarías ir aunque fuera otoño y se levantara el viento.
Pero me siento triste y quiero verte, tenerte cerca, aquí, conmigo, para siempre. Pero no quiero hablar contigo ni verte ni tenerte cerca. Quiero estar sola ahora, en mi cama, desnuda, con los ojos cerrados soñando en quien sabe qué, preocupándome por cosas como lo cargada que tengo la garganta y en lo débiles que se sienten mis ojos cuando me hablas así, cuando nos despedimos como si fueramos meros conocidos. 

Todo mi cuerpo llora en forma de sudor, y me desnudo de nuevo, de mi piel, y siento como todo se hace pequeño, e intento alejarme del dolor. Me miro en el espejo y creo reconocerme pero veo marcas donde antes había sonrisas y veo pantanos donde antes había mares eternos. Desearía sentirme como el primer día; y juro y pre-juro que nunca dejare de intentarlo, pero este desierto en el que mi piel se ha convertido necesita lluvia para que florezca de nuevo.


para Sasha, que quiere ser cantante y seguro que tiene una tormenta dentro

AMB LES PUNTES DELS DITS...

Té sentit. Estaves aquí, a prop meu, eres com un petit somni, d'aquells del que costa despertar perquè s'està massa bé a la il·llusió.
I té vist com veig a la gent quan desperto als matins, tan nítidament, tan viva... I has somrigut i he tingut la impressió de conèixer-te de tota la vida. Ulls foscos; foscos com la nit més nit de l'hivern i la pell morena, igual que els teus cabells llisos i ben ordenats que t'acaricien la cara; aquesta careta tan tendra que ningú encara ha fet mal.
                No ens assemblem gaire. Però tens alguna cosa; quelcom que és preciós i curiós i fa por. Por perquè sembles tan real... i et sento tan meva... T'apropes a mi i amb les puntes dels dits, petits i rodonets, toques la meva panxa i li dones calor, una calor que no s'assembla al de l'estiu, però que és igual d'alliberador que la primavera per les flors. Et miro mentre fas la teva màgia i penso, amb la llum de la vida als ulls, que has nascut per se meva i no ser de ningú. Aixeques la vista i tornes a clavar-me la mirada; mirada intensa i plena d'una força que ara a mi em falta, i a les teves pupil·les, quasi foses amb la resta de l'ull, escolto que dius, baixet i sense pressa, que tot sortirà bé.


per la Marta , que va venir de Dublín per fer-nos de profe

lunes, 9 de octubre de 2017

DROGA

Eres droga, y yo una de esas que dice que lo tiene todo controlado.
Se hace de noche y yo solo pienso en ti desnudo junto a mi soñando con algo bonito, esperando que ese algo sea alguien y que ese alguien sea yo.
Se hace de noche y se acerca el frío y extraño tu cuerpo porque mi manta no es tu piel ni tu aroma.
Quiero tu olor en toda mi habitación, que bañé mi alma, que se adhiera a cada poro de mi colchón, y respirarte por la mañana. Esnifarte como una drogadicta.

"Que suerte tenemos", has dicho hoy, "...que nos necesitamos y nos tenemos".