Entradas

SUDOR DULCE

Ya no sé de qué está hecho el coraje. Me he perdido por completo en los ojos de los demás. He roto mi norma y he dejado de ahogarme, este juego nunca había durado tanto... pero sigo aguantando la respiración. He bailado en el salón y me he dejado sudar. Me he sentido fuerte y bella, y hacía mucho que no me sentía así.  Ya no sé porqué me empeño tanto en que la gente me vea. La gente se niega a mirar y yo me he dejado de encontrar entre tantos a la que quiero llamar la atención. A veces lo niego, pero está ahí, clavado a fuego entre mis costillas; algo me palpita y no es el corazón. Mis huesos se estiran y se tuercen pero no duelen. Han dejado de doler. Cuando me ignoran me destruyo y después recuerdo que a las bombas nucleares no se las puede parar; me educaron para ser estrella que no muere. Me educaron para algo más, y mi psicóloga tenia razón: "La naturaleza es demasiado sabia como para cometer accidentes". No sé de qué está hecho el coraje pero este sudor hue...

EUFORIAS

No sé escribir euforias,  o cosas bonitas.  Se escribir penas internas,  y amor romántico lleno de mierda.  Pero me cuesta escribir  sobre momentos de euforia.   Creo que les artistas (ignoremos lo pretencioso que suena llamarse "artista" a une misme) solo sabemos existir entre agonías y dramas; y la realidad es que yo ahora mismo me siento eufórica, alegre, cansada de escribir desgracias propias, y cansada de sentir grietas, de ver que esta segunda piel mía también se rompe al caminar.  Y repito, no sé escribir euforias,  o eso creo.  Se escribir momentos presentes,  como ahora,  que espero el tren en la estación de Molins escuchando Mediterraneo de Serrat.  Que canción más bonita...  Se escribir desgarros internos e historias de corazones rotos.  Se escribir sobre el amor idealizado que sangra rosas y baila desnudo por el salón.  Yo, por el contrario, no suelo bailar desnuda por el salón; suelo bailar en ...

HUNDIDA LA GENTE TE VE

Llevo comparándome desde hace tanto tiempo que ya no conozco otra forma de vivir.  Me veo en los espejos y dudo de si soy yo realmente la del otro lado; como si me hubiera convertido en los relatos fantásticos que escribo. Siempre la protagonista indecisa y confusa con ella misma, que deja de reconocerse cuando abre los ojos y respira tranquila cuando se hace de noche y nadie la ve desnuda.  Llevo tanto tiempo cayéndome mal que ya no sé si me gusto cuando estoy bien. Quiero ser aquello, eso y lo de más allá, y me olvido de todas las cosas que tengo cerca, y me exijo tanto que ya no sé donde esta la meta y ya no sé dónde está el final. Ya no sé dónde estoy, ya no sé quien soy, y me pierdo en mares de pena para sentirme viva. Soy como el artista que sin angustia no canta desde el corazón, porque no sabe escribir felicidad. No sé escribir felicidad.  Quiero ser el centro y quiero ser la esquina, formar parte del todo y retirarme para siempre, quiero ser una margar...

CORAJE

Te he estado esperando;  Pero no sé si seguiré esperándote pasada la madrugada.  Se me están arrugando la yema de los dedos.  Las olas no toman rehenes,  y a mi con este nudo no me acogen.  No sé qué hacer aquí tan sola entre peces de colores  que se olvidaran de mi en cuanto les diga mi nombre.  Me tiembla la voz mientras te espero.  Las canciones me inspiran y escribo,  te escribo.  Por momentos creo volver a la madre,  a aquel espacio encogido lleno de paz del que cuesta desprenderse.  Pero al final salimos y al ver el mar agitado nos entran las dudas.  Y ahora me dedico a esperarte y a luchar sin tu voz.  Te he estado esperando,  pero no sé si tendré la paciencia de seguir esperando cuando caiga la noche.  Tráeme flores si al final vienes. Margaritas blancas.   No se me hace fácil la tormenta entre dudas;  todas hablan distintas pieles.  ...

EN AQUELLA CASA

De más pequeña, cuando vivíamos en el pueblo, me gustaba estar en el baño estirada sobre una toalla en el suelo, y me ponía el pequeño calefactor que había muy cerca, dándome calor en invierno. Sara me avisaba de lo mucho que costaría eso a fin de mes, pero no dejé de hacerlo hasta que nos mudamos.  Hay objectos que nos devuelven memoria, o nos recuerdan a gente; como el secador de mi hermana, que hoy por hoy sigue teniendo un olor muy particular y único y que cuando lo huelo me transporta a aquellos años en los que convivimos. Nuestras habitaciones estaban separadas por un minúsculo patio interior en que solo había una planta muy alta que tenia como objetivo darnos intimidad. Recuerdo que al principio, cuando Sara llegó de Colombia para estudiar, no acababa de entender quien era aquella chica, o por lo menos, todavía tenía que entender quien era y porque empezaba a vivir con nosotras. Aún así, no recuerdo un tiempo en el que no estuviera viviendo en el pueblo con nosotras. Y es...

AGUA

Últimamente simplemente no me quiero, no me gusto, no me aprecio, no me quiero cerca. Últimamente es que no me quiero ver en los espejos. No me reconozco en mis ropas, no me quiero desprender de las mantas. Estoy bien aquí, a oscuras. No me encuentro en tus brazos. Me apetecen flores, que me llenen los sentidos de algo nuevo. Últimamente no me sueno bien en la boca de otres; no me acabo de convencer en ojos ajenos. ¿Qué miras? ¿Qué ves? No lo entiendo. No me quieren parar las lágrimas, y mi cuerpo se rebela contra lo que se sumerge como las ballenas. Me pesa el pecho y se me hace cuesta arriba el silencio. Me quedo inmóvil delante de la vida, me he rendido a la celda, al semáforo en ámbar, al policía que me impide seguir avanzando cuando quiero cruzar la calle; Con la mano me dice que pare, y mis pies se han auto-convencido de que esa es la única manera de vivir; rindiéndose al ceda. Mi cuerpo no se quiere. Mi cuerpo no se gusta. Mi cuerpo duda de ...

LO ECHABA DE MENOS

Hoy no he comido sola estando en casa. Echaba de menos la gente, mi familia, los mimos, los cuidados, las risas, las charlas; a la perrita, el mar, las flores de piedra, a él a la vuelta de la esquina, el metro y las palomas. Echaba de menos dormir a oscuras, despertarme sin prisa ni ansiedad. Echaba de menos sus rizos, sus comidas... echaba de menos la música a todas horas, aunque solo sean notas sueltan, desordenadas o sin pulir. Echaba de menos el ruido de fuera, las terrazas ajenas, vacías y repletas de antenas.