Y con todos los días que llevo contados me desvanezco en el recuerdo de unos años llenos de ellxs. Años calados en huesos de piedra que poco a poco han ido tornando en flores de lirio. Y pienso, mientras os miro, que no podría haber mejor destino, mejor final, mejor comienzo.
Cuando estoy borracha le escribo a mis amigas. Es un autorreflejo. Y sí, yo soy la de las notas de voz explicando su vida en dos minutos. Hablo muy deprisa así que no hay demasiado problema, en un corto espacio de tiempo te he contado al menos cinco cosas de temas diferentes. Cuando estoy borracha le escribo a mis amigas porque sé que me responderán con muchos corazones y con mucho amor, y escribirle a los hombres cuando se está borracha solo trae vergüenza al día siguiente. Yo prefiero gente con la que no tenga que disculparme. Yo soy esa amiga que, aunque si me lo preguntaras ahora sería incapaz de responderte, sé cosas de mis cercanas muy pequeñas y concretas. Soy esa amiga que te pide dinero (cuando se atreve a pedirlo) para un café, pero siempre te lo devuelve con una birra. Soy esa amiga que siempre va en botas de montaña y jersey, aunque estemos a casi 30°. Soy esa amiga que si no estudia para un examen una semana antes, pues suspende. Soy esa amiga que si está ...
He mirado al fantasma a los ojos y he visto ruinas. Ruinas y una tormenta en silencio. Le he mirado a los ojos y me he convertido en un océano imparable. He sido un águila reclamando mi tierra. Con los ojos cerrados y el cuerpo calmado he tenido las lágrimas regándome la piel, haciendo camino. La lluvia que ha salido de mi ha envuelto mi cuerpo en algo cálido, en la frente me ha besado lo que parecía una niña de ocho años, y me ha venido la calma. Una luz familiar me ha abrazado y dado tiempo para sanar; como una madre, la mía, que me tapaba los oídos todas las noches porque me gustaba desaparecer en silencio. Y tras una larga expiración he sentido una chispa de Fénix, porque después del miedo, después de la ira, después del pánico; del dolor, de la impotencia, del silencio, de la espera, del llanto, del pozo, del fondo… después del temblor y de la lucha –que sigue-, me ha llegado la calma; Una calma con los ojos abiertos, mirando al terr...
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