viernes, 7 de julio de 2017

TREN

Casi se me saltan las lágrimas a causa de la plenitud de mi felicidad. Hoy cada canción que escuchaba me incitaba a besarte. Hoy has aparecido en mi casa por la mañana cargado con una bandeja con mi desayuno, dispuesto a sanarme. Has estado conmigo todo el día, y me has dicho que el mejor verano es a mi lado, sea como sea.
Me has hecho la comida mientras dormía, hemos lavado los platos. Hemos dormido. Me has dicho que era preciosa cuando no estaba en mi mejor momento; hemos reído. Hemos hecho el amor, a la noche, despidiéndonos antes de separarnos por lo que nos parecerá una eternidad antes de reencontrarnos de nuevo y pasar juntos otros días en Cádiz. Y has escrito bellas palabras sobre mí en mi trozo de alma hecha de hojas blancas.

Estación de tren. Dos jóvenes a punto de separarse. Ella titubea ante la idea de ese hecho que le ronda la cabeza desde hace días pero que teme exteriorizar. Quiere decírselo porque no puede dejar de decirlo en su cabeza; pero tal vez es muy pronto... o tal vez no. Y mientras se besan sus labios lo dicen solos. Lo dicen; y se siguen besando hasta que él lo dice también. Y el mundo explota; llora de alegría, brilla. Todo es más bonito ahora.
Dos jóvenes en una estación de tren a punto de separarse con sus besos se unen para siempre.

Has dicho que me quieres, que te toque donde te toque te hago feliz. Has dicho que me sientes, igual que yo te quiero y te siento a ti. Has dicho que soy orgásmica, que mi cuerpo lo es, que mi existencia lo es. Me has mirado con esos grandes ojos desérticos y te has quejado por qué no querías irte de mi lado. Has dicho que me deseabas; me has tocado, acariciado el cuerpo, mirado como si fuera una Diosa. Y me lo he creído. Por primera vez he dejado que alguien me mire así sin temer egocentrismo. Porque no me produces eso; me siento hermosa cuando me miras; cuando me dices que adoras tu vida; cuando dices que todo te parece surrealista y cuando medio lloras conmigo por la felicidad que sentimos. Somos unos exagerados. Y t'estimo por eso. T'estimo porque me siento tremendamente mía contigo, me siento despierta, activa; viva. T'estimo porque tu cuerpo me hipnotiza, tus ojos me devoran, tu risa me curiosea, tu sonrisa me alumbra, tus manos me guardan, tu humor me mata, tu voz me excita, tu presencia me enamora, tu olor me descompone, tus besos me derriten, tu recuerdo me enternece.
T'estimo porque esto es una locura de las buenas.

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